Maikol Yordan de viaje perdido: el cine nacional como éxito comercial

El 2014 fue sin duda el año del director de cine Miguel Gómez, primero con el lanzamiento de Italia 90 —reviviendo la primera gloria futbolística nacional al calor del Mundial y del desempeño histórico de la Selección en Brasil— y ahora con esta colaboración con el grupo cómico nacional La Media Docena, tomando a un personaje de sus sketches, el campesino Maikol Yordan Soto, y trasladándolo a un largometraje cómico: Maikol Yordan de viaje perdido.

Las aventuras (y desventuras) de Maikol Yordan, un trabajador del campo que emigra a la ciudad para buscar trabajo, han constituido un éxito taquillero sin precedentes en el país, llegando a la lista histórica del “top 10” con récords de audiencia reservados antaño para filmes extranjeros. Tan exitosa ha sido que hasta se han vendido copias piratas en San José, aún estando en cartelera. Y esto, obvio, despierta las interrogantes buscando el por qué del inusitado éxito del filme.

Algunas claves son obvias: Maikol Yordan no es un extraño a la audiencia costarricense. El show televisivo semanal de La Media Docena le ha dado exposición nacional por años, creando así de previo un mercado, empatía y demanda que hacen más fácil vender un producto — en este caso una película. Pero a la vez también implica un gran compromiso de imagen. Las expectativas de la audiencia, aún tratándose de una comedia, son bastante altas por la familiaridad y por tanto el producto final puede ser responsable de impulsar o degradar dicha imagen. A juzgar por los números en boletería, la gente ha reaccionado afirmativamente. La película amplifica el sketch dándole a Maikol Yordan el contexto de una familia completa en el campo (con ocho hijos incluidos) y extendiendo sus aventuras a Europa, que no deja de ser un giro interesante para una película nacional.

Maikol Yordan - Arco del Triunfo, Paris
Colisión cultural: Maikol Yordan y el Arco del Triunfo, París.

En este último film percibo por parte de Miguel Gómez una mayor madurez fílmica obtenida por la experiencia, superando por mucho el sinsabor de obras anteriores suyas como El fin. Tratándose de una comedia de corte familiar —género favorito a nivel taquillero en Costa Rica— tampoco esperaba más de este filme de lo que espero, digamos, de una comedia hollywoodense de Adam Sandler. Y estuvo bien. El guión por la mayor parte de la película se sostiene con fluidez e interés, y aunque acá tampoco escapamos a los desenlaces abruptos y facilistas de las otras películas de Gómez (algo en lo que tiene que trabajar, en mi opinión) el producto final es decente y pasable como entretenimiento light, aunque tampoco me ví soltando la carcajada con los chistes (por dicha otros en la audiencia sí; cuestión de personalidad, quizás). Ha costado ir dejando atrás la entelequia mental de “apoyar lo nacional” sin importar su calidad; pero creo que cada vez se va colocando el listón más alto y eso es lo que importa. Además el director Gómez concibe el cine, gracias a su experiencia en Hollywood, como un negocio —concepto que aún se toma por herejía entre ciertos puristas del séptimo arte nacional— y, al menos financieramente, se le está dando la razón.

Me parece que quienes critican negativamente esta película no entienden que no se puede medir a todos los filmes nacionales con el mismo rasero. Un drama, un documental y una comedia manejan discursos, expectativas y criterios estéticos distintos entre ellos, y el despelote ocurre más bien cuando una película no tiene muy claro en qué dirección quiere ir, cosa que ha sucedido con demasiadas obras nacionales en el pasado. En el caso de De viaje perdido, hasta los villanos son comédicos y caricacturescos y, en el tono general de la película, eso funciona. Con cada nuevo esfuerzo se va depurando cada vez más el conocimiento del lenguaje fílmico nacional y eso se nota.

Muchas críticas también se dirigen contra el personaje, a quien acusan de “ridiculizar al campesino tico”. Si bien Maikol Yordan definitivamente constituye una exageración cómica de ese campesino que muchos en el Valle Central sostienen que ya no existe, la verdad es que fuera de dicho valle no es difícil aún encontrarse a personas que comparten muchos de los rasgos físicos y psicológicos del personaje, incluso dentro de mi propia familia (ahí por el norte de Alajuela, muchas gracias). Un personaje pues bastante creíble, que a pesar de sí mismo logra, como los gatos, caer siempre de pie.

Maikol Yordan y Heriberto
Hermanos de campo: Maikol Yordan (Mario Chacón) y Heriberto (Boris Alonso)

En resumen:  mientras se tome a Maikol Yordan de viaje perdido por sus poco más de 90 minutos sin mayores pretensiones que la de entretener y retratar —así sea con exageraciones comédicas— un aspecto de la identidad costarricense (me pregunto si podría tener igual aceptación en otro contexto social), es un capítulo importante en la historia del cine nacional, al menos en lo que al cine como negocio respecta. Antes los criterios de gusto y selección de la audiencia costarricense eran una nebulosa, y hoy ya quedan mucho más claros. Aceptándolo o no.

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