¿Mac o PC? El dilema ataca de nuevo

Macbook Pro Retina Display

Sale acá un post informático de esos que sólo a un geek le podría hacer gracia. A los demás, sepan disculpar.

Durante estas últimas semanas he estado teniendo una racha de fallas con mi veterana Macbook Pro, en donde he probado todo lo que ha estado a mi capacidad para resolver. Desde llamadas con técnicos (uno en particular excelente), cambiar discos duros, RAM y reinstalar varias veces el Mac OS X de cero, aún no logro salir del temporal informático. Cuando una cosa deja de fallar otra aparece. Como si fuera una comedia de esas donde se tapa el agujero de un barco y sale otro en otra parte. Un día tenía kernel panics sin parar. Hoy me ausento un rato y la máquina no despierta del sueño eterno si no es dándole el terrible reset manual.

No se molesten en recomendarme trucos; ya he probado absolutamente todo lo que se puede encontrar en Internet.

Mi máquina es del año 2009 así que aún teniendo garantía de AppleCare (expiró justo hace dos meses) no me queda de otra que jugármela como un vikingo.

En medio de este Hades informático, una noticia buena: el startup de EE.UU con quienes trabajo está dispuesto a conseguirme una computadora nueva.

Pero también: en este startup lleno de ingenieros windowseros hasta la médula, creo que soy el único que utiliza una Mac para su trabajo (la mía). Todos los programas que necesito funcionan en el sistema de Apple y nunca he tenido un conflicto por eso. Sí, para todo hay equivalentes en Windows, pero la curva de aprendizaje, desaprender más de 15 años de experiencia en Mac OS  y el tiempo y dinero que necesitaría invertir para recuperar experiencia y software me disuaden de considerar una PC como una opción realmente seria. Además, no pareciera haber una laptop PC que no sea decididamente fea de cojones (aunque confieso que hace tiempo superé la fase del fanboyismo crónico).

Y en medio de todo esto, Apple saca el nuevo objeto del deseo, el plato de babas de todo fanboy que se precie: La Macbook Pro con el cacareado Retina Display.

Yo conseguí hace unos meses un iPad nuevo que viene con este tipo de pantalla, y es todo lo que se dice de ella y más. Es difícil volver a una pantalla convencional después de utilizar un Retina Display. Es virtualmente imposible distinguir a simple vista los pixeles. Para un diseñador gráfico, es un orgasmo visual.

Incluso su elevadísimo precio (comenzando en 2199 USD por la opción más básica) no me frenó el entusiasmo por tener una. Lo que sí lo hizo y mucho fue el reporte de iFixit, los conocidos y rebeldes desarmadores de cuanto iCoso saca Apple. La nueva Macbook Pro es simplemente imposible de abrir y mejorar para el común de los mortales.

Pegamento por todas partes. Ugh. Y eso no es lo peor.

Como un informático que ya puede presumir ser de vieja escuela, yo estoy más que acostumbrado a cambiar partes internas de una computadora si me da la gana. A mi Macbook Pro actual le he cambiado la batería, el disco duro (por un SSD) y la memoria RAM varias veces. Incluso reemplacé el lector óptico SuperDrive por otro disco duro interno que me es mil veces más útil. Nada, pero lo que es nada de esto es posible ya con una nueva y flamante MBP. Perdón, una nueva y flamante MBP de más de tres mil dólares. Sí, con lo que se compran varias docenas de laptops PC, lo sé. O se invierte de una vez en el máximo posible de memoria y espacio al comprarla, o mejor olvidarlo. Una bofetada a mi orgullo geek y a mis quince años de feliz experiencia con Macs.

Sin embargo a la vez intento reflexionar: Si no hubiera tenido que jugar al técnico en informática por necesidad, quizás me hubiera ahorrado las penurias por las que estoy pasando. En asuntos de hardware hay un millón de factores que pueden hacer que las cosas no sean al ciento por ciento como esperamos. A nosotros, la “vieja” generación de informáticos, nos va a costar horrores aceptar que las computadoras entren en la misma categoría de bienes de consumo como son hoy las cocinas o los automóviles. A una persona normal no se le ocurre desarmar su refrigerador o auto para ver cómo lo arregla, ¿no? Para eso se llama a un especialista. Y encima más del 95% de quienes usan una computadora o tablet hoy día jamás se les ha ocurrido o ocurrirá cambiar nada en el hardware. Por eso Apple sigue y seguirán vendiendo como locos. Así, el entusiasta informático puede que se convierta en una especie en peligro de extinción… en el ecosistema de Apple. Windows jamás se enfocó en monopolizar el hardware, así que es virtualmente imposible que suceda lo mismo en el mundo PC. No al menos en un futuro cercano.

Y además, no logro hacer las paces con ese concepto de la laptop como producto desechable (si falla alguno de sus componentes, ¡a comprar otra!). Si por mí fuera, todas estas cosas deberían durar décadas. Como los teles y radios de los tiempos de los abuelos, que bien que costaban dinero, carajo. Y más aún con nuestros ingresos de tercer mundo.

Pero no sé. De momento me puede más toda mi inversión en años, tiempo, dinero, experiencia y software Mac. Hacer un switch no es sólo cuestión de cambiar plataformas. No se trata de un adorno o una compra caprichosa (así lo haga mi empresa), sino del machete con que me gano el arroz y los frijoles. Y además, tendría que ver cómo les justifico invertir en una MBP nueva cuando nadie más en la empresa tendría una laptop tan cara. Al fin y al cabo, todos éstos son dilemas de este momento particular. En cinco o diez años, todo hijo de vecino tendrá equipos con prestaciones iguales o hasta superiores a lo que ofrece Apple hoy día. Pero por ahora toca tomar una decisión pronto.