Allá quedó el 2011. Aquí, el 2012.

Con ésta, ya será la tercera (¿y última?) ocasión en que escribo acá un post a manera de resumen del año que acabamos de dejar atrás y plantearme algunos propósitos para el que recién empieza. A menudo digo que estos posts son la razón principal para que este blog siga existiendo, lo cual no es muy exagerado de decir. He de reconocer que como ejercicio anual me ha servido de mucho, sobre todo porque puedo ver -para bien y para mal- cómo va cambiando mi percepción ante la vida y mi lista de prioridades para con ella. Si hay algo que me proponga hacer y lo pongo acá es porque tengo planes muy serios de cumplirlo (aunque algunas veces la vida real se inmiscuye y cambia los planes en el camino).

No creo que haya nada inherentemente mágico o grandioso en hacer planes y promesas para un año que inicia. Pero como unidad de medida de vida, experiencia y logros (o no-logros) pocas cosas son tan efectivas como poder ver atrás y ver cómo vas cambiando.

En fin, sin mucho drama, comencemos con el rito anual del resumen y los propósitos de éste servidor.

Lo planeado, un año después

  • Hace un año dije que no creía posible comprar carro nuevo, por más que lo quisiera. Y en efecto, el antiguo Tercel aún sigue dándome servicio fiel y un poco de pena al parquear en un sitio lleno de megachuzos del año. Sin embargo, en febrero pasado logré efectivamente liberarme de todo tipo de deudas, lo cual me ha hecho posible incrementar mi capacidad de ahorro y aunque de hecho tengo ya suficiente para conseguir un modelo decente y menos viejo al contado, tengo de momento otros intereses más trascendentes y de mayor provecho para mí en los cuales invertir ese dinero.
  • El soltero del 2011 aún teme convertirse en el solterón del 2012. Igual me he ido haciendo de la idea de o bien no es por estos rumbos donde me corresponde encontrar a la persona que complemente mi existencia, o si lo que realmente quiero es ser un espíritu libre y sin ataduras para hacer lo que me hace feliz. He sido siempre muy escéptico del uso de Internet para crear relaciones de pareja, pero después de haber visto muchos casos que me parecen exitosos, quizás debería reconsiderar mi posición. Además, tengo planeado un viaje extendido para el año próximo y ojalá eso se convirtiera en un catalizador para encontrar una nueva relación, o por lo muy menos para tener un rato bonito en compañía.
  • El proyecto con que inicié el año pasado y que venía gestándose desde el trasanterior, Dale Dani, comenzó con buen pie a principio de año y me metió en una suerte de rutina que terminó por consumirme el poco tiempo libre que me quedaba. La página en Facebook se hizo también, pero he llegado apenas a recolectar una décima parte de los fans que me propuse. Procuré publicar una tira nueva cada semana hasta agosto, que fue cuando obtuve un nuevo empleo con circunstancias distintas y eso impactó negativamente en la continuación, además de que no estaba muy conforme con la dirección que estaba tomando el proyecto. Aún tengo deseos de continuar con él, pero aún no sé de qué manera exactamente. Lo que sí puedo decir es que aprendí un par de cosas: Crear y publicar un cómic con regularidad es en verdad un trabajo duro, y mantener ese ritmo de trabajo año con año y sin que caiga en rutina es algo digno de admirar.
  • Me quedarían en teoría un par de años para llegar a la meta de ser empresario independiente a los 40. Por lo pronto, el empleo que hoy día tengo creo que me da lo mejor de ambos mundos. Y mientras tanto, procuro ahorrar lo que pueda.
  • Con el cambio de empleo, también suspendí el gimnasio. No tardé mucho en darme cuenta del error que eso fue, y por eso estoy volviendo a empezar en otro lugar más cerca de casa.

Lo que no se planeó (y sucedió)

  • En junio pasado la compañía para la que trabajaba cerró operaciones repentinamente por insolvencia. Aún hoy se me debe bastante dinero, y sólo diré que estoy procediendo con los aspectos legales de rigor, esperando que esta situación se solucione de alguna manera.
  • Al quedar vacante, me dediqué entonces a realizar de una vez por todas mi muy ecléctico portafolio personal en línea. Tener por fin algo decente con qué mostrar mi trabajo a propios y extraños era un to-do inmenso en la lista al que por fin pude darle check.
  • Finalmente, en agosto obtuve a través de un contacto en la empresa anterior una oportunidad de trabajo con un startup de New York, (por lo que fui dos veces más a esa ciudad en este año) y que —por fin— me permite trabajar en lo mío desde mi casa o desde donde sea. Algo que siempre añoré tener. Nunca me he llevado bien con las políticas estándar de un sistema corporativo que trata a sus empleados como niños de escuela, cuando lo único realmente importante deberían ser los resultados entregados a tiempo. Todo lo demás es secundario o hasta superfluo. Y la verdad sólo Internet podía haber hecho que esto fuera una realidad para mí, sin mencionar la gran mejora financiera que además ha significado.
  • Asistir, en ese segundo viaje, al Comicon de New York, aunque desde enero ya lo tenía en planes. La primera convención de cómics “de las de verdad” a la que he asistido. Es de no creer la cantidad de gente y geeks disfrazados que asisten a estos eventos, donde no ser “normal” es lo normal. Ya veremos si se me presentan este año otras oportunidades de convenciones, por lo pronto tenemos la iniciativa criolla del Boomcon.
  • Además del ya conocido Cvander como referente de nómada digital exitoso, en el 2011 conocí a Ryan Estrada, un caricacturista y novelista gráfico que realiza su trabajo enteramente por Internet mientras recorre el orbe con su novia. En abril pasó por Costa Rica y pude compartir personalmente con él. Sobra decir que estos dos personajes me han motivado tremendamente en mi decisión de querer ver más de este mundo.

Lo que quisiera ver ocurrir

En forma clara, corta y concisa, como quien escribe una lista de deseos:

  • Retomar el hábito del gimnasio (fácil)
  • Aprovechar mis circunstancias actuales para viajar más seguido. El próximo destino que hace días tengo fijo en mi mente es Brasil, para una estadía prolongada. Siempre he admirado a ese país y su cultura y además domino hace años el portugués, que me ha traído una pequeña pero respetable cantidad de amigos cariocas, paulistas y brasilienses que he ido forjando a través de las redes sociales. Con suerte puedo incluso volver a darme la vuelta por Argentina y mi Buenos Aires querido. ¿Hacer una vida completamente nueva, quizás? Cuando lo logre, ahí se darán cuenta. :)
  • Conocer en dichos viajes más contactos a los que pueda llamar sin vacilación ni reparo amigos. De las sorpresas más gratas que recorrer el mundo pueda deparar.
  • Llenarme de experiencias, más que de cosas. Este ha sido una especie de mantra que me he repetido muchas veces últimamente, sobre todo cuando te das cuenta después de cierta edad que el dinero te permite comprar comodidad, lujo y conveniencia, pero no felicidad ni bienestar ni paz interior. No hace falta ser creyente para darse cuenta que los seres humanos no somos sólo lo que proyectamos para afuera, sino que nuestro equilibrio y felicidad comienzan desde muy adentro de nosotros. Sin tener nuestra parte interior sana, somos simplemente un cascarón vacío ambulante que arrastra signos externos a su paso. Si a estas alturas no he seguido el “patrón” que se espera de cualquiera a mi edad  (casarse, tener hijos, deudas impagables, y así) pues no veo cómo eso pueda cambiar de repente para mí. Y aún si pasara, ya no lo afrontaría con la misma actitud ni la (in)madurez de los veinte y tantos sino como corresponde y se espera de alguien que ya ve a distancia clara los ¿temibles? cuarenta. Es como si uno con la edad fuera desengañándose progresivamente de tanta superficialidad, distinguiendo por fin las cosas que creemos que necesitamos que las que realmente necesitamos.
  • Retomar con nuevos bríos el proyecto Dale Dani! y encontrarle un norte que me satisfaga a largo plazo.
  • Que el trabajo que tengo ahora y que me permite toda la libertad que siempre ansié y que nunca antes había podido tener, perdure, tanto en satisfacción personal como en prosperidad.

En un año exacto (y esperando que los profetas cataclísmicos se equivoquen con el fin del mundo) veremos cuánto de ésto se logró. Bienvenidos de nuevo a otro viaje alrededor del sol.

(Foto utilizada bajo licencia Creative Commons)