¿Un año de emprendimiento sabático?

Desde que me lo propuse hace unas semanas, este año perfila para mí ser uno de replanteos y toma de decisiones significativas. Estuve ayer revisando mis finanzas personales y caí en la cuenta de que tengo en ahorros ya lo suficiente para vivir sin hambre ni con temor que me corten el agua y la luz por al menos seis meses. Entonces me volvió a la mente la añeja e idílica idea con la que he fantaseado muchas veces: La de poder darme el lujo de no necesitar trabajar, al menos por un tiempo, y así poder recuperar energías, buscar un equilibrio en mi vida y sobre todo darle impulso a muchos proyectos que he ideado en los últimos tiempos y que se han quedado durmiendo el sueño de los justos, precisamente por tener que emplear de 10 a 12 horas diarias en un puesto de trabajo. El exitoso empresario Martín Varsavsky, quien ofreció una videoconferencia en el TEDx recién pasado, tiene por política tomarse un año sabático por cada cinco de trabajo, lo que me parece una forma sensata de darle balance a la vida.

Por mucho tiempo descarté esta idea como una fantasía imposible. Siempre hay cuentas, impuestos y servicios por pagar, y de sólo el aire no se vive tampoco; algo hay que comer. Sin embargo, hace unas semanas, con no poco desgano y mucho aplomo, tomé la decisión de liquidar de una vez la última de las deudas grandes que tenía colgando sobre mi cabeza como una espada de Damocles. Fue, debo decirlo, un momento liberador y empoderador. Y además me recordó que estoy, a mis veinte y diez y tantos, viviendo un momento muy particular, único y decisivo.

A mi edad, muchos de mis colegas ya están casados y tienen la responsabilidad de una pareja, una familia y una deuda inmensa e impagable en forma de una casa propia o un carro. Por diversas circunstancias de la vida, a mí no me ha tocado vivir eso. Entonces es obvio que me pregunte, a estas alturas del partido de la vida que fácilmente son mis 15 minutos entre el primer tiempo y el segundo: ¿Cuál es, entonces, mi verdadero propósito? ¿La aventura que realmente me toca vivir?

Según esa pseudociencia que es la astrología, los que nacimos bajo el signo de Sagitario detestamos la rutina. Es lo que siempre se ha dicho, y al menos en eso han acertado. Nunca me imaginé a mí mismo subiendo la “escalera corporativa” en una empresa, ni “poniéndome la camiseta” que no fuera la mía propia. Siempre odié los trabajos en grupo (seguro porque en la escuela y colegio, el “grupo” usualmente terminaba siendo yo) y mi personalidad definitivamente no va con la imposición de que me digan qué hacer o pensar. Siempre he querido conducir mi vida por donde creo que me es más conveniente y no por donde otros digan que tengo que hacerlo.

Mi carrera universitaria la financié trabajando y estudiando al mismo tiempo. Cuando comienzas a trabajar, la independencia económica que vas adquiriendo te abre muchas puertas, y también muchas tentaciones que al final te pueden costar muy caro, en todo sentido. No fui, afortunadamente, un despilfarrador descarriado, pero sí hice en otros tiempos compras a crédito y gastos superfluos que fueron con el tiempo haciendo una bola de nieve que terminó siendo inmanejable. Y en esas circunstancias, no te queda más que buscarte un trabajo para manejar semejante estilo de vida y mantener tus grilletes de oro. Tuve deudas con prácticamente cada banco de este país, y consolidarlas fue un proceso lento y agobiante, pero que fue el inicio de poner orden y disciplina financiera a mi vida, cuya conclusión hoy celebro.

Igual, más de quince años de experiencia laboral en diversas empresas tampoco son para tirar por la borda. Mucho es lo que he aprendido y madurado en el proceso como persona y profesional. Definitivamente no veo ya las cosas con mis ojos de veinte o aún de treinta años. Pero también soy realista; así sea ilegal la discriminación, ser empleado después de los cuarenta en este país es una apuesta peligrosa. Cada vez es más difícil que una empresa te pague lo que vales en experiencia y habilidad, y simplemente ya no te dan el cuero ni las ganas para competir con jovencitos en sus veintes, dispuestos a matarse como burros de carga y por la mitad (o menos) de tu salario. Es más bien el momento de capitalizar tu experiencia y competir a otro nivel.

Siempre, desde que tengo memoria, el gusanillo del emprendimiento ha estado latente en mí. En otras épocas hice al menos un par de intentos que terminaron en falsas salidas, pero que también fracasaron por mi falta de conocimiento y asesoramiento. Prácticamente no sabía nada de presupuesto, business plans, cálculo de riesgos y cosas así. Y mucho menos de disponer de suficientes fondos para vivir por al menos un año sin preocupaciones, que es lo que me tiene ocupado ahora. He tenido que renunciar a cosas como viajar o comprar un carro más moderno, pero creo que a largo plazo estoy tomando la mejor decisión. Aún no siento que tengo lo suficiente como para soltar todo y dejarme llevar, pero sé cuánto necesito mes a mes para sufragar mis necesidades básicas, y sobre esa base estoy haciendo cálculos y ahorrando lo que pueda.

¿Y en que quedó lo del año sabático?… Bueno, por supuesto que sí me gustaría desconectarme de todo por un tiempo y perderme en una playa como la de la foto, pero también me conozco muy bien. No soy de quedarme quieto en un dolce far niente. Más pronto que tarde tengo la necesidad de ponerme a hacer cosas, e incentivos no me faltan para nada. Sólo necesito tiempo. Tiempo que eventualmente estaré “comprando” con mi decisión de convertirme en alguien (aún más) libre.

Foto de post por “cosmo-girl” en Flickr bajo licencia Creative Commons.

3 thoughts on “¿Un año de emprendimiento sabático?

  1. Carlos says:

    El único problema real con las decisiones, es que no las tomamos. Me pasa todo el tiempo, o mejor dicho, se pasa todo el tiempo… evaluando, sopesando, pretendiendo (querer) ser sabio, y aún no aprendo la lección realmente, no obstante la evidencia que una vez tomado el paso, la cosas suceden como deben suceder, noy hay calamidad, nada que temer. ¡Aviéntate!

  2. Hugo says:

    Beto, si tiene la oportunidad de hacerlo hágalo. Tener un negocio propio implica el doble de trabajo y sacrificio para poder obtener ese tiempo libre que tanto anhelamos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *