Rayuela

Leer tan solo unas líneas de Wilde, Verne o Cortázar, es un acto de creación. Mundos infinitos nacen en cada página, en cada mente. En cambio las literaturas de negocios, ciencia y divulgación presuponen un acto de destrucción con su lectura: un problema se resuelve, un misterio se devela, un fenómeno se explica. No es lo mismo, aunque los libros viejos huelan igual. La música que nace en mundos imaginarios jamás desafina.

Andrés y Cortázar. Cortázar y Andrés.

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