PDM.

Algunos de los lectores más avezados de este blog quizás hayan notado que he incluido una categoría denominada “PDM” desde el principio. Al principio quería dejar en suspenso el significado de estas letras para que cada quien las interpretara a su manera, pero en vista del lapsus temporal que ha habido aquí, será más útil que dé pie a un tema.

“PDM” en este blog es abreviatura, sin más ni menos, de país de mierda. Porque en ese país es donde me siento vivir cuando veo un día sí y otro también evidencias de que la vida en nuestra tierra no parece valer ya nada, o más bien, vale exactamente el celular, el carro o la billetera que andas. Donde las entidades públicas encargadas de la seguridad y el orden que pagamos con nuestros impuestos brillan casi siempre por su ausencia. Donde uno a veces se pregunta para qué joderse trabajando tanto para tener un carro decente, una casa, una familia… si al final igual no solo te los pueden quitar sino que encima te matan, y la única salida real a la situación pareciera estar en las afueras de Alajuela.

Sin embargo, una búsqueda rápida del término en Google muestra que estamos muy lejos de poseer el monopolio de semejante calificativo. A ojo de buen cubero, la disputa por el título se concentra entre los argentinos y españoles, y en menor medida por los chilenos y habitantes de otros países. Lo de Argentina no me sorprende, en vista de la historia social y económica de ese país durante los últimos diez años. En muchas páginas se habla de los mismos problemas de acá (corrupción policial, un sistema judicial blandengue y complaciente con el malhechor, pandillas callejeras, etc). En España, la apreciación mierdística pareciera ser de corte más intelectual, usualmente descargada contra la ineptitud general del rey o los políticos de turno.

En suma, ¿mal de muchos, consuelo de tontos? Me resisto a aceptar esa conclusión. Hoy día abundan las campañas exhortandonos a tomar todas las medidas posibles para no ser uno más en la lista de víctimas del hampa. Pero ¿es suficiente? Los indicadores económicos no mienten; los países con mayor índice de violencia son, por lo general, los países más pobres y menos desarrollados del orbe. La inseguridad, el progreso humano y la prosperidad colectiva son incompatibles. Las principales barreras para alcanzar el desarrollo no son solamente las económicas, sino también las sociales.

Mi posición dista mucho de ser teórica; en 1991 fui víctima de un intento de asalto en plena Avenida Segunda de la capital, a cargo de un indigente afortunadamente incompetente que intentó dejarme inconsciente a punta de golpes para robarse el reloj que andaba. He sido realmente afortunado considerando lo que otros han pasado. Pero es flaco consuelo a sabiendas que al menor descuido uno puede volver a ser víctima, y lo que es peor, sin oportunidad de hacer nada al respecto. Este no es el país en que quisiera criar, de tenerlos, a mis hijos. Sí, de acuerdo en poner cada uno de nuestra parte para recuperar el control, pero también demandamos responsabilidades, autoridad y acción de parte de aquellos a quienes nosotros como pueblo elegimos para ello. Dando y dando.

Rejuntado (II)

  • No sé si a alguien más le pasa, pero encuentro a la gran mayoría de presentadoras y periodistas de nuestra televisión nacional irritantes, sobre todo por el habladito añiñado de chica consentida que nunca quiso crecer que muchas ostentan (cuando no es que gritan a galillo pelado). Y encima tampoco se cuidan con la entonación de la voz. El resultado, digno de correr a cortarse las venas en cruz si no existiera la opción de dar el perillazo. Y el cable.
  • Las investigaciones en torno a las míticas computadoras del ex-líder de las FARC han comenzado a señalar involucrados con nombres y apellidos en el país. El efecto caca en el ventilador adquiere proporciones épicas, y de casualidad muchos de los nombrados son representantes muy conocidos del ala izquierda más recalcitrante del país. Si camina como un pato, tiene plumas como un pato y hace cuac como un pato…
  • Notición digno de paparazzis, la Britney — o más bien, lo que queda de ella — ha aterrizado en este vergel por “vacaciones” en compañía del rey del cine gore autorevestido de relevancia histórica Mel Gibson, quien posee propiedades en la región que cada vez se perfila más como el Biarritz del subdesarrollo. Y aquí no ha pasado nada. Con razón les gusta tanto venir.
  • En unos días me toca ofrecer una charla sobre usabilidad en tecnologías móviles, cómo Internet finalmente nos está haciendo nómadas y cosas así, el próximo miércoles 21 de mayo a las 6 pm en el auditorio de Educación de la UCR. Los que estén interesados en el tema y puedan llegar, bienvenidos. Próximamente estaré colgando la susodicha presentación en este sitio.

Túnel.

La memoria de la humanidad, en efecto, es una especie de cloaca atravesada por caudales inmensurables de sangre. (…) Pero no hace falta llegar al siglo XX: las masacres del pasado histórico no son tan impactantes hoy simplemente porque no hay fotos ni videos ni testimonios orales. En todo caso, la misma memoria que recuerda a los verdugos también nos posibilita recordar a las víctimas. La memoria entraña una responsabilidad infinita.

El escritor nacional Víctor Alba de la Vega, elaborando sobre tiranías, nostalgias y otras traiciones de la memoria. Imperdible.